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BIENVENIDOS AL BLOG DE RIESGO

Estas son las aventuras de un chaval llamado Ezquerro, al que sus ansias de vivir y de aventura convirtieron en RIESGO.

"En 2014, uno de los mejores esclavos del faraón que formaba parte de un comando de constructores, fue enviado al Perú por un delito laboral que no había cometido.

No tardó en fugarse de la obra en la que se encontraba recluido.

Hoy, mascando coca en el altiplano sobrevive como aparejador de fortuna, si tiene usted algún problema y si lo encuentra, quizá pueda tiranizarlo ........."

jueves, 27 de febrero de 2014

X-Risk



X-Risk: origins
Corrían malos tiempos allá por 1987. El gran Riesgo corría el ídem de amariconarse practicando un “deporte” (¿?) de cartuli. Estuvo a punto de enrocarse en la comodidad de un tablero y llevar una vida sedentaria. Sin embargo, por motivos que no vienen al caso, escapó de la secta del Alfil. Amén.
El ajerriesguista agonizaba, pero empezaba a desarrollarse la figura del danger man.


X-Risk: first class
En tercero sufrió una de las mayores desgracias de su vida: conoció al que parecía ser un gran tipo aunque en estatura era prácticamente como él. 

Pasaron los años y ambos siguieron siendo grandes tipos encerrados en cuerpazos de menos de 1,80. Pero ahora el destino ha querido que pronto se convierta en el tipo más alto de Huancayo (y además le llamarán "lisensiado"... ¡qué cabrón!).


X-Risk: Days of future past
Ya entrada la década de los noventa, el inefable Enrique Rico tuvo la genial idea de obligar al joven Ezquerro a compartir pupitre con el igualmente joven Navarro — ese tipo al que había conocido un año antes —, según palabras de aquel profesor chiflado para ver si así al segundo se le pegaba algo del primero…

Esto fue una de las mayores imprudencias cometidas en la historia del barrio, solo comparable al derribo de la cueva de la plaza Reina Sofía o al cierre de Alimentación Bernués: el insensato de Rico no previó las consecuencias, podía haber funcionado al revés.  

Aun con todo, el joven Navarro seguía escribiendo 25 líneas casi a diario como castigo por hablar (¿acaso hablaba solo?) (HQJ, que es como el WTF español: hay que joderse), hasta el punto de que las hacía en casa para tenerlas preparadas para el día siguiente.

Para más inri, en aquellos tiempos —cuando las chicas que se llamaban Paloma o Sole estaban bien pero que bien jodidas (o eran de goma o les metían con el mechero…)— compartían habitáculo estudiantil con otro fulano del que aún no ha podido deshacerse (un chaval más Maher que las pesetas). Se habían juntado el hambre, las ganas de comer y un chuletón de a kilo.

¡Ay omá!


Pero aquí no acabaron las emociones fuertes. Otro suceso marcó su vida cual hierro rusiente en ojete de buey: llegaron los exámenes de canto. Gracias a estos aprendió que por las noches las farolas del mar no alumbran; que la mujer de uno de los cuatro muleros que van al río era una pelandrusca que no sabía si la mula torda era su marido o su cuñado (dicen que se trajinaba a los dos)… en fin, conocimientos imprescindibles para desenvolverse con éxito en un mundo hostil).


El peligro se cernía sobre el pequeño Ezquerrín. Algún quería-ser-cura-pero-me-he-quedado-en-esto (nombre científico Lasalianis hermanus) fraguó en su mente perversa el castigo máximo: quedarse a mediodía a hacer una página de caligrafía. 

Pero ni siquiera este ardid maquinado por una mente atroz en lo más recóndito de su tugurio lúgubre, cochambroso y maloliente pudo con él. Más aún, después de soportar tan duro castigo mental lo vio claro: le gustaba el peligro, disfrutaba con el riesgo… y haría que esa sensación fuese luz y guía de su aventura vital.

Pero no todo iban a ser obstáculos, también aprendió a recitar “La zorra y las uvas”, fragmentos de La vida es sueño y otras joyas de la literatura como el uno y el dos

Y así, entre pitos y flautas, fue pasando la vida. Llegó el final de la EGB, el viaje a Palma… y la entrada en el mundo gargallero, pero eso ya es otra historia.

 



2 comentarios:

  1. jaajajaj ostia qué genialidad de post, Navarro.
    Estamos de acuerdo que Enrique Rico (cara de Borrico creo recordar que era la muletilla) era un anciano decrépito y pedófilo incluso, era más de la vieja escuela que su propio abuelo; bueno, de hecho era él mismo su propio abuelo jajajaja (si, se me va la castaña)

    Recuerdo perfectamente las basuras que nos hacía cantar sisi, la puta farola en el mar y los cuatro muleros están los primeros en el top-ten bubónico de cánticos populares de la España de posguerra, espero que la muerte haya hecho justicia y se lo haya llevado al fondo del Cocito para que el señor Hades haga el resto.

    Anécdota absurda que me acabo de acordar: Con Enrique Rico en 5º de EGB, nos dijo un día que para pintar con témperas al día siguiente teníamos que traer: témperas, pincel, trapo y un POTORRO (palabras textuales). Cuando el dije a mi madre con 11 años que tenía que llevar un potorro a clase lo flipó a mil jajajajaj! ANCIANO DEGENERADOOOO

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  2. Hostia, es verdad, no me acordaba de lo del potorro, ja, ja. Vaya figura!

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